domingo, 18 de febrero de 2018

El hombre rico y el curtidor de pieles

El hombre rico y el curtidor

Un hombre rico se mudó a vivir cerca de un curtidor, e incapaz de aguantar el olor desagradable de la curtiduría, presionó a su vecino para que se marchase de la vecindad. 

El curtidor aplazaba su salida una y otra vez, diciendo siempre que él se marcharía pronto. Pero como todavía se seguía quedando y no se marchaba, con el paso del tiempo, el hombre rico se acostumbró al olor, y no sintiendo ya más la molestia, no hizo de nuevo ninguna queja adicional.

La persistencia de una situación dada, la llega a hacer imperceptible.


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