lunes, 30 de octubre de 2017

El fuego -- Galicia

El rasgo mas esencial de la antigua adoracion al fuego va unido al culto universal del hogar.
Hay lugares donde se cubre el fuego todas las noches y se enciende al día siguiente con el de la vispera.
Dejarle morir equivale a un sacrilegio y se paga caro.
Si por descuido u otras causas llega a apagarse, es grande el disgusto que se apodera de la familia, pues la desgracia persigue ya de cerca la casa y los que la habitan.
'O fogo morto', indicaba un lugar desierto.
El primero de enero se limpia perfectamente el hogar, se arroja el fuego de la noche y se enciende el nuevo, que para que sea propicio, debe durar todo el año.
Hay indicios de que el acto de encender el nuevo fuego revestía para nuestros antepasados todas las apariencias de un verdadero acto religioso y que se repetían entre los celtas gallegos las mismas ceremonias simbolicas que entre los arios.



En el siglo XIX, el fuego era una deidad protectora entre los montañeses de las montañas de Cervantes (Lugo) y si a alguno de ellos le torturaba o afligía pena o tribulación, acudía solo ante el hogar, avivaba el fuego y hacia sus imprecaciones:
Tennos sempre en la prosperidad, sempre dichosos, ti que eres eterno, fermoso, sempre xoven, ¡oh fogar!'.
En determinados días del año le arrojan flores(al fuego),cuando cuecen el pan le dan su porción,y pues allí como en la mayor parte de las casas campesinas de Galicia,se come alrededor del fuego,no son sólo las oraciones dichas antes y despues de la comida parecen serle dirigidas,sino que echan sobre él algunas cucharadas de grasa,y así que se levanta la llama,dicen que el fuego se alegra. Nada sucio se arroja a la limbre,pero muy en especial las cascaras de los huevos porque con ellas quemaron a San Lorenzo.
Entre novios,si el hombre solicita ante el fuego a la joven,ésta responde,"home que nos leve o lume"
El fuego del hogar es puro,la unión de los sexos debe tener lugar lejos de su presencia.
Era cosa corriente que desde el día de navidad hasta el 1 de Enero ardiese en el hogar el gran leño al que daban el nombre de tizón de Navidad.
Sus cenizas eran buenas para curar calenturas.
El tizón se encendia para que el fuego fuese mas vivo en aquellos días de regocijo y las almas de los ante pasados viniesen a visitar a los suyos y tuviesen un mas puro calor para calentarse,pues tal vez el grueso tronco que devoraba el fuego durante los días sagrados,encerraba un doble símbolo,el de la pureza y santidad del día y el de la integridad de la familia.
Una prueba de que se le consideró siempre como un ser vivo la tenemos en que en gallego no se dice por lo general apagar la luz o el fuego,sino matar o lume.morreume a luz,mateille o candil....



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domingo, 29 de octubre de 2017

El muchacho y la fortuna fábula de Samaniego

 A la orilla de un pozo sobre la fresca yerba,
 un incauto mancebo dormía a pierna suelta.
Gritóle la Fortuna: «insensato, despierta;
¿no ves que ahogarte puedes a poco que te muevas?
Por ti y otros canallas a veces me motejan,
 los unos de inconstante y lo otros de adversa.
 Reveses de fortuna
 llamáis a las miserias;
 ¿Por qué si son reveses de la conducta necia?»


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jueves, 26 de octubre de 2017

Fábulas y leyendas gallegas Fiesta de las fachas

Fiesta de las fachas


En la parroquia de Sta. Mª de Castelo, del municipio lucense de Taboada, la FACHA tuvo un arraigo muy grande en el transcurrir de los tiempos.
Tanto es así, que ni los abuelos de los abuelos actuales conocieron de sus antepasados, por transmisión oral o escrita, el inicio de este rito, lo que si transmitieron es que, durante el transcurso de sus vidas, ningún año se dejaron de elaborar y de quemar.
La verdad es que los origenes de esta costumbre son inciertos pero podemos hacer unas indicaciones al respecto.
La quema de las fachas se hace en la cima de un Castro por lo que podemos deducir que hace tiempo pudo ser una manera de comunicación entre castros.
También puede ser que sirvieran para alumbrar en las fiestas o en los acontecimientos nocturnos.
Incluso también es posible que fueran parte de ciertos actos rituales mágicos-religiosos.
Con el nombre de facha, identificamos el hecho de colocar alrededor de un palo largo unos materiales específicos que, una vez que se les pone fuego, arden durante un espacio más o menos duradero y durante el cual producen luz.
Se trata de un tronco o rama (actualmente lo normal es que sea de pino) de, normalmente, no menos de 10 metros de longitud, alrededor del cual se van atando distintas capas de talos de una planta denominada gamón que ocupan aproximadamente el 80% del palo, lo que supone en cada una de ellas de cinco a siete mil tallos de esa planta
Este trabajo lo realizan los niños durante todo el año.
A la mejor facha de todas, la más perfecta, la más gorda y alta, se le concede el primer premio y único.
La tarde del día 7 de septiembre es todo un acontecemiento para los niños.
Desde los distintos lugares de la parroquia se inicia el díficil acarreo de las "fachas" hasta la cima del castro donde en su circular se van clavando.
Iniciada la noche los vecinos suben hasta el castro.Unas bombas y fuegos de luces disparados desde allí dan la señal de que la fiesta comenzó.Inmediatamente se encuenden las "fachas"y el castro se convierte durante algún tiempo en una luminaria dantesca.
Este espectáculo,dada la extraordinaría visibilidad del castro,es comtemplada,no sólo por los parroquianos que suben hasta allí,sino también por todas las parroquias del contorno.Quemadas las "fachas" la multitud baja con un gran griterio hasta el cercano campo de la fiesta,Allí continua la fiesta hasta bien entrada la noche.
La principal y única motivación por la que se constituyó una asociación en Castelo,radica en el interés que tiene la gente de ese pueblo de que continue la tradición de sus antepasados,pues parece ser que es el único sitio en el cual pervive y no va a caer en el olvido como sucedió en otros lugares.


martes, 24 de octubre de 2017

El águila y el milano fábula de Esopo

El águila y el milano

Un águila, abrumada con una pena, se sentó sobre las ramas de un árbol en compañía de un Milano. 
--¿Por qué-- dijo que el Milano,-- tienes una mirada tan pesarosa?--
--Busco-- contestó ella,-- un compañero conveniente para mí, y no he sido capaz de encontrarlo.--
--Acéptame-- respondió el Milano,-- soy mucho más fuerte que tú.--
--¿Y cómo eres capaz de asegurar los medios de vida por medio de los raptos?--
--Bien, yo a menudo he capturado y llevado a un avestruz en mis garras.--
El águila, persuadida por estas palabras, lo aceptó como su compañero.
Poco después de las nupcias, el águila dijo:
--Vuela y tráeme el avestruz que me prometiste.--
El milano, elevándose a lo alto en el aire, regresó con el ratón más lamentable posible, apestando por el tiempo que había estado sobre los campos. 
--¿Es esta-- dijo el Águila,-- la realización fiel de tu promesa a mí?--
El milano contestó:
--Por alcanzar tu mano real, no hay nada que yo no hubiera prometido, por más que yo supiera que podría fallar en la realización.--

Para quien está decidido a alcanzar un objetivo deshonestamente, no le importa hacer promesas falsas.





lunes, 23 de octubre de 2017

fábulas gallegas La Santa Compaña

La santa compaña:




Existe la creencia en las ánimas y que éstas se manifiestan y tienen su vida después de la muerte.

En la oscuridad aparece una procesión de almas en pena, va encabezada siempre por un vivo, el primero que han visto esa noche, si desea librarse de ellos y abandonar tan tétrico cortejo debe entregar los atributos a otro mortal, o bien colgarlos al cuello de un perro y encerrarse en un arca llena de maíz.

La Santa Compaña está formada por ánimas que van en dos hileras, envueltas en sudarios, con las manos frías y los pies descalzos.
Cada fantasma lleva una luz, pero es invisible, sólo un olor a cera y un ligero viento son las señales de que está pasando la legión de espectros.
Al frente va un espectro de mayor tamaño, la Estadea. Algunas veces llevan un ataúd en el que va un familiar del que presencia el paso. Este no tarda en morir.

Puede suceder que el que encuentra el paso a altas horas de la noche se vea obligado a seguir al cortejo portando una cruz y un caldero.
El acompañante puede transmitir su 'empleo' si en una de las excursiones de los difuntos se encuentra con otra persona.
Le da la cruz y el caldero y él queda libre mientras que la persona a quien se los ha dado es la que pasa a acompañar a los espectros.





Maria Pita Desembarco en A coruña

Los ingleses organizan una gran armada al mando de Francis Drake y desembarcan en La Coruña, lo que no esperaban es encontrarse con María Pita, una gallega “bien plantada


Corría el año de 1859, los ingleses no contentos con haber destrozado la armada, esa que ellos llamaban “la Invencible” organizaron una “excursión” a las costas gallegas, más concretamente a La Coruña, compuesta por 12.000 hombres, y capitaneados por Francis Drake, el pirata con “patrocinio” de la corona.
Los ingleses pensando que todo iba a ser tan fácil como “llegar y topar” se llevaron una bochornosa sorpresa.
Lo único cierto de ese desembarco es que tan rápido como tomaron tierra volvieron con “el rabo entre las piernas” a sus barcos. El motivo se confunde entre la leyenda y la realidad.

Cuando los ingleses “hicieron brecha” y ya estaban dispuestos a entrar en La Coruña, con un alférez a la cabeza portando la bandera, y gritando: “¡Ya son nuestros! va y aparece una señora llamada María Mayor Fernández de Cámara y Pita, más conocida como María Pita para abreviar, que “se carga” al alférez inglés, coge la banderita y gritando: “Quien tenga honra, que me siga” lo que provoca que todas las mujeres se pongan en marcha para plantar cara a los atacantes.
Cuando los ingleses vieron a tantas “fieras descontroladas y con las uñas afiladas” decidieron darse la vuelta y quedarse guarecidos en los barcos que los había traído.
¿Que fue lo que provocó que doña María hiciera lo que hizo?
Según dicen, acababa de enviudar de su segundo marido, un militar, Gregorio Rocamundo, que cayó en este enfrentamiento,  y que cogiendo la espada de este, se abalanzó contra el banderín inglés matándolo con ella.
Otros aseguran que lo hizo con un cuchillo de su negocio, también dicen que lo mató con una pistola, y otros, los más castizos, dicen que fue más glorioso, se lo cargó de una pedrada.
Todo esto es la leyenda, la realidad es que doña María hizo lo que se dice, y que las batallas continuaron varios días, y poco exitosas por parte de lo ingleses, que recibían cañonazos por todos lados imposibilitando el desembarco y provocándoles bastantes bajas, por lo que decidieron volverse a casa.
Se desconoce como Drake le explicó a su reina, Isabel I, que la gran armada “invencible que habían organizado y su 12.000 “invencibles” hombres habían sido derrotados por el ímpetu de una gallega llamada doña María Pita, que por cierto, enviudó dos veces más, en total cuatro veces, y porque no le dio tiempo, que sino recrea su gesta enviudando de 12.000.


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domingo, 22 de octubre de 2017

Fábula de Samaniego

El viejo y la muerte 

Entre montes, por áspero camino, tropezando con una y otra peña, iba un viejo cargado con su leña, maldiciendo su mísero destino. Al fin cayó, y viéndose de suerte que apenas levantarse ya podía, llamaba con colérica porfía una, dos y tres veces a la muerte. Armada de guadaña, en esqueleto la Parca se le ofrece en aquel punto; pero el viejo, temiendo ser difunto, lleno más de temor que de respeto, . trémulo la decía. y balbuciente: ¡Yo..., señora.., os llamé desesperado; pero...» .Acaba; ¿qué quieres, desdichado?» «Que me carguéis la leña solamente.» Tenga paciencia quien se cree infelice, que aun en la situación más lamentable es la vida del hombre siempre amable: el viejo de la leña nos lo dice.

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sábado, 21 de octubre de 2017

Fábula de Esopo

El milano que quiso relinchar

Tuvo antiguamente el milano otra voz, una voz penetrante. 
Pero oyó un día a un caballo relinchar admirablemente, y lo quiso imitar. 
Pero a pesar de todos sus intentos, no logró adoptar exactamente la voz del caballo y perdió además su propia voz. 
Así, quedó sin la voz del caballo y sin su voz antigua.

Nunca te dispongas a imitar las cualidades ajenas si no tienes la preparación y condiciones adecuadas para hacerlo, so pena de quedar como un vulgar y fracasado envidioso.

miércoles, 18 de octubre de 2017

José Rosas Moreno La tela de araña

La tela de araña

 
Sobre una frágil rosa 
fabricaba una Araña cierto día 
su tela portentosa, 
y cuenta que decía, 
con su trabajo ufana: 
“Ya decidida estoy: desde mañana 
me he de poner aquí de centinela, 
y como tengo industria y maña y brío, 
no pasará jamás junto a mi tela 
ni un sólo moscardón que no haga mío.” 
Dando entonces rugidos llegó el Viento, 
y arrebató violento 
hojas, tela, proyectos y esperanzas.

Así también su dicha de repente 
desvanecerse ve con honda pena 
aquel que sobre arena 
va a fabricar palacios imprudentemente.




martes, 17 de octubre de 2017

EL HOMBRE QUE NO VIO A NADIE

EL HOMBRE QUE NO VIO A NADIE

Había una vez un hombre en el Reino de Qi que tenía sed de oro. Una mañana se vistió con elegancia y se fue a la plaza. Apenas llegó al puesto del comerciante en oro, se apoderó de una pieza y se escabulló.
         El oficial que lo aprehendió le preguntó:
         - ¿Por qué robo el oro en presencia de tanta gente?
         - Cuando tomé el oro – contestó –, no vi a nadie. No vi más que el oro.
Lie Zi




lunes, 16 de octubre de 2017

Fabula la Pulga y el Hombre

Fabula la Pulga y el Hombre

Un hombre disfruta de un buen sueño, cuando comenzó a sentir picazón por todo el cuerpo. Molesto por la situación, buscó por toda su cama para ver qué era lo que les estaba causando tanta molestia. Tras su búsqueda encontró a una minúscula pulga y le dijo las siguientes palabras: 

¿Quién te crees que eres insignificante bicho, para estar picándome por todo mi cuerpo y no dejarme disfrutar de mi merecido descanso?

- Contestó la pulga: "Discúlpeme señor, no fue mi intención molestarlo de ninguna manera; le pido por favor que me deje seguir viviendo, ya que por mi pequeño tamaño no creo que lo pueda molestar mucho." El hombre riéndose de las ocurrencias de la pulga, le dijo:

Lo siento pequeña pulga, pero no puedo hacer otra cosa que acabar con tu vida para siempre, ya que no tengo ningún motivo para seguir aguantando tus picaduras, no importa si es grande o pequeño que pueda ser el prejuicio que me causes.

Moraleja: todo aquel que le hace daño a otra persona, debe estar dispuesto a afrontar las consecuencias.

El obsequio de las palomas Lie Zi

Era costumbre en Handan cazar palomas para regalarlas al príncipe el día de Año Nuevo. Esto agradaba tanto al soberano que repartía valiosas recompensas. Alguien le preguntó la razón de esta costumbre.
         - El día de Año Nuevo dejo las palomas en libertad para demostrar mi bondad – contestó el príncipe.
         - Como sus súbditos saben que Ud. necesita palomas para libertarlas, todos se dedican a cazarlas – comentó el otro –. Y el resultado es que al cazarlas, mueren muchas. Si Ud. realmente quiere salvarlas, es mejor que prohíba su caza. Tal como están las cosas, Ud. las caza para libertarlas y su bondad no puede reparar el daño que ocasiona.
         El príncipe asintió.
Lie Zi


domingo, 15 de octubre de 2017

Fábula turca

En tierras turcas se cuenta la historia de una roca, en el mar, que ni con la fuerza de cientos de hombres, picos o palas podía ser retirada o agrietada.
Un hombre, conocido por estar siempre con mal de ojo (nazar), fue llevado por la gente de la ciudad para ver qué sucedía cuando se enfrentara con aquel monumento natural.
El individuo, al mirar la inmensa mole, exclamó: “¡Dios mío! ¡Qué roca más grande!”. En ese instante, un ruido tremendo se escuchó y la piedra se rompió en dos partes.
FIN
¿SABÍAS QUÉ?
  • El “ojo turco” (en turco, nazar boncuğu) u “ojo azul” es un amuleto que está destinado a proteger contra el mal de ojo. En Turquía, es omnipresente en las oficinas y hogares, en joyería, incluso para los bebés, en los vehículos, puertas, caballos,…
  • La creencia del“ojo turco” existe en los países de la costa Mediterránea, Arabia, Turquía hasta India. Para prevenir el mal de ojo se coloca un amuleto representando un ojo de manera que “devolvía” la mirada a la persona que realiza el mal de ojo. Así las miradas se cruzaban y no producía el nazar (mal de ojo). La idea es proteger la casa, oficina o aquello que se ama.


Demasiados senderos Fábula China

DEMASIADOS SENDEROS

Un vecino de Yang Zi, que había perdido una oveja, mandó a todos sus hombres a buscarla y le pidió al sirviente de Yang Zi que se uniera a ellos.
         - ¡Qué! – exclamó Yang Zi –. ¿Necesita Ud. a todos estos hombres para encontrar una oveja?
         - Son muchos los senderos que puede haber seguido – explicó el vecino. Cuando regresaron, Yang Zi preguntó al vecino:
         - Bueno, ¿encontraron la oveja?
         Este contestó que no. Entonces Yang Zi preguntó por qué habían fracasado.
         - Hay demasiados senderos – respondió el vecino –. Un sendero conduce a otro, y no supimos cuál tomar; así es que regresamos.
         Yang Zi se quedó hondamente pensativo. Permaneció silencioso largo tiempo y no sonrió en todo el día.
         Sus discípulos estaban sorprendidos.
         - Una oveja es una nadería – dijeron –, y ésta no era ni siquiera suya. ¿Por qué tiene Ud. que dejar de hablar y sonreír?
         Yang Zi no respondió, y sus discípulos se llenaron de perplejidad. Uno de ellos, Mengsun Yang, fue a contarle a Xindu Zi lo que ocurría.
         - Cuando hay demasiados senderos – dijo Xindu Zi –, un hombre no puede encontrar su oveja. Cuando un estudiante se dedica a demasiadas cosas, malgasta su tiempo y pierde su ruta. Usted es discípulo de Yang Zi y aprende de él; sin embargo, parece que no ha llegado a comprenderle nada. ¡Qué lástima!





fabula cuento australiano

Hace mucho tiempo, antes que el hombre fuera como es ahora, Byamee, el gran espíritu según los aborígenes, escuchó al canguro, al águila, al emú y al koala conversando una noche. En esos remotos tiempos, los animales eran mucho más veloces y fuertes de lo que son hora, y cada uno de ellos empezó a decir que era tan poderoso o más como el propio Byamee.
Entonces, Byamee los invitó a competir contra él. Al canguro le tocó el primer turno. Dio un inmenso salto y sobrepasó el árbol más alto. El águila, extendiendo sus enormes alas, voló tan alto que sólo Byamee podía verle. El siguiente fue el emú, que corrió tan rápido que apenas podían verle. Vino entonces el turno del koala, que escaló hasta la punta del más alto eucalipto.
Cuando cada uno de ellos había empleado sus habilidades al máximo, esperaron ansiosos para ver qué haría Byamee. Entonces, le vieron ir hacia el fuego y cuidadosamente elegir el boomerang más largo. Lo tomó firmemente en su mano por un momento, y entonces lo tiró con tal fuerza que llegó al cielo y ahí permaneció por siempre. Byamee, el gran espíritu, los superó a todos ellos. Y así es como la luna llegó al cielo.
FIN

sábado, 14 de octubre de 2017

Las tres monedas


Al volver cierto día a su casa, un padre cariñoso dio a cada uno de sus peqqueños hijos una moneda de diez centavos, ofreciendo un precioso regalo al que mejor empleara su modesto tesoro. 
Llenos de alegría los niños con aquél obsequio, se alejaron gozosos, expresando su placer en sus gritos y en sus risas infantiles. 
Durante algunas horas recorrieron las calles de la ciudad, deteniéndose embelesados ante los lujosos aparadores de tiendas y dulcerías y después de su agradable paseo regresaron contentos al hogar, donde los aguardaban las caricias maternales. 
Cuando la tarde declinaba, el amoroso padre los reunió en el jardín para que le dieran cuenta del uso que habían hecho de su fortuna. 
—Yo, dijo el mas pequeño, he comprado dulces deliciosos y los he comido todos, pensando en que eres tú muy bueno y en que nos quieres mucho. 
— Es natural en tu edad, hijo mio, que solo pienses en el placer de un momento, exclamó el padre; los años y la experiencia llegarán a hacerte al fin mas sabio y mas prudente. 
—Yo, dijo el otro niño, he guardado cuidadosamente la moneda que me diste, con otras que ya tenia, para reunir mucho dinero y comprar mas tarde un hermoso vestido. 
— Tú piensas en el porvenir, exclamó alborozado el padre; el buen juicio y la economía te harán al fin rico y dichoso. 
Llegó su vez al mayor de los tres ni- ños; pero guardó silencio, bajando al suelo los ojos, ruborizado. 
—¿Qué has hecho tú de tu tesoro?— le preguntó el padre severamente. 
Conmovido el pobre niño, no se atrevía a contestar. 
—Yo lo hé visto todo, dijo entonces la madre, estrechando al niño entre sus brazos y llenándole de caricias. Iba Enrique a comprar con su moneda un bellísimo e ingenioso juguete, cuando pasaron cerca de él algunos pobres niños huérfanos, tristes, enflaquecidos y cubiertos de harapos, pidiendo tímidamente una limosna por amor de Dios. Nuestro hijo, al verles, sintió sus ojos inundados de lágrimas, abandonó el juguete, y con su moneda compró pan que los pequeños mendigos comieron con ansiedad, bendiciéndole. 
—Tuyo es el regalo, hijo mió, exclamó el padre; tú has empleado mejor que tus hermanos tu modesto tesoro. Más delicioso que el sabor de los dulces, más grande que el placer de llevar un hermoso vestido, es el gozo purísimo que deja en el corazón el recuerdo de una acción buena. Toma esta moneda de oro, recompensa justa de tu generoso proceder; haz buen uso de ella, y no olvides que Dios sonríe en el cielo cuando ve desarrollarse en el alma de los niños el sentimiento de la caridad.

José Rojas




Yorinda y Yoringel Fábula

Hubo una vez un viejo castillo en medio de un grande y denso bosque, y en él sólo vivía un viejo hombre que era un brujo. Durante el día él se convertía en un gato o en un búho gritón, pero al anochecer tomaba de nuevo su forma humana. Él atraía hacia sí bestias y pájaros, para luego matarlos y hervirlos o asarlos. Si alguien se acercaba a cien pasos del castillo, se quedaba paralizado donde estaba, y no podía moverse hasta que él le permitiera moverse. Pero en cualquier momento que una inocente doncella pasaba dicho círculo, la transformaba en un pájaro, y la metía en una jaula y la llevaba a un salón del castillo. Ahí tenía cerca de siete mil jaulas de exóticos pájaros.
Ahora bien, había una vez una doncella llamada Yorinda, que era más hermosa que las demás muchachas. Ella tenía un joven pretendiente llamado Yoringel, con quien se había comprometido en matrimonio. Ellos estaban en los días previos a los esponsales, y su mayor ilusión era estar juntos. Un día, con el fin de poder conversar en quietud, salieron a caminar por el bosque.
-“Ten cuidado”- dijo Yoringel, -“recuerda que no debes de llegar muy cerca del castillo.”-
Era un bello atardecer, el sol brillaba entre los árboles, contrastando con la espesura del bosque, y las palomas daban sus melancólicos cantos sobre las jóvenes ramas de los árboles de abedul.
De pronto y sin saber por qué, Yorinda empezó a llorar y se sentó a la luz del atardecer muy triste. Y Yoringel también se puso triste, y se sentían tan mal como si estuvieran a punto de morir, o presintiendo algo extraño. Entonces miraron alrededor y se dieron cuenta de que se habían perdido, pues no sabían por cual camino emprender el regreso a casa. El sol estaba aún terminando de ponerse.
Yoringel miró entre los arbustos, y vio las viejas paredes del castillo al alcance de sus manos. Se horrorizó y se llenó de un temor de muerte. Yorinda estaba cantando:
-“Mi pequeño pajarito, con lacito rojo,
canta triste, triste, triste,
canta que pronto la gaviota morirá,
canta triste, tris…, cuu, cuu, cuu…
Yoringel miró a Yorinda. Ya se había convertido en ruiseñor, y cantaba:
-“cuu, cuu, cuu…”-
Un bullicioso búho con ojos saltones voló tres veces sobre ella, y tres veces gritó:
-“Bu-uh, bu-uh, bu-uh”-
Yoringel no se podía mover, estaba tieso como una piedra, y no podía ni llorar ni hablar, ni mover manos o pies.
El sol ya se había puesto. El búho voló entre los arbustos, e inmediatamente se posó en el suelo y tomó la forma humana de un viejo hombre pálido y jorobado, con grandes ojos rojos y nariz tan puntiaguda que le llegaba hasta la barbilla. Él murmuró algo para sí mismo, cogió al ruiseñor y se lo llevó en sus manos.
Yoringel no pudo decir nada, ni moverse de su sitio. El ruiseñor ya no estaba. Al rato el hombre volvió y dijo con una voz profunda:
-“Te saludo Zachiel. Si la luna brilla en la jaula, Zachiel, suéltalo de una vez.”-
Entonces Yoringel quedó libre. Él se arrodilló ante el hombre y le rogó que le devolviera a Yorinda, pero le contestó que nunca la volvería a tener de nuevo, y se retiró. El gritó, lloró, se lamentó, pero todo en vano.
-“¿Ay, qué irá a ser de mí?”- se dijo.
Yoringel se fue de allí, hasta que llegó a una desconocida villa, donde se quedó cuidando ovejas por largo tiempo. A menudo rondaba alrededor del castillo, pero sin acercarse demasiado. Una noche por fin soñó que se encontraba una flor roja que tenía al centro un bella y grande perla, y que él tomaba la flor e iba al castillo, y que todo lo que tocaba con la flor quedaba libre de hechizos, y además soñó que por ese medio recobraba a Yorinda.
En la mañana, cuando despertó, él comenzó a buscar por valles y colinas a ver si podía encontrar a esa flor. Y buscó hasta el noveno día, y entonces, temprano por la mañana, encontró la flor roja. En el centro tenía una gran gota de rocío, tan grande como la más fina perla.
Por días y noches él se encaminó hacia el castillo. Y cuando estuvo a cien pasos, esta vez no quedó paralizado, y caminó hasta la puerta. Yoringel se sintió lleno de dicha. Tocó la puerta con la flor, y se le abrió. Entró y avanzó por los salones, buscando el sonido de los pájaros. Por fin los escuchó. Y se dirigió en esa dirección hasta llegar al lugar apropiado. Allí estaba el brujo alimentando a los pájaros en las siete mil jaulas.
Cuando vio a Yoringel se enojó, se enojó muchísimo, y lo maldecía y le lanzaba veneno y hiel, pero no se le pudo acercar siquiera a dos pasos de él. Yoringel no le prestó mayor atención, sino que se fue a mirar a las jaulas con los pájaros, pero había cientos de ruiseñores. ¿Y cómo haría entonces para encontrar a Yorinda?
Estaba justo en eso cuando vio al brujo retirarse silenciosamente con una jaula con un ruiseñor en ella, y que se dirigía hacia la puerta.
Rápidamente se fue tras él hasta alcanzarlo, tocó la jaula con su flor y también al viejo hombre. Éste ya no pudo embrujar a nadie más, y Yorinda tomó inmediatamente su forma original, lanzándose a los brazos de Yoringel llena de felicidad.
No está de más decir, que la feliz boda se llevó a cabo, con siete mil damas de honor. Y el viejo brujo tuvo que resignarse a seguir viviendo de bayas y raíces en el bosque por el resto de sus días.




viernes, 13 de octubre de 2017

La rana rota y el buey fábula de Fedro

La rana rota y el buey
FEDRO
 En un prado, cierta vez, una rana vio a un buey,
 y, tocada por la envidia de tanta grandeza,
 su rugosa piel infló. Entonces a sus hijos
 preguntó si era más grande que el buey.
 Ellos dijeron que no. De nuevo tensó su piel
 con mayor esfuerzo, y de similar modo preguntó
 quién era mayor. Ellos dijeron: "el buey".
 Nuevamente indignada, mientras quiere más fuertemente
 inflarse, con su cuerpo roto yació.
El pobre, mientras quiere imitar al poderoso, perece.



 El asno y su amo

Un asno, conducido a lo largo de un camino en la montaña, de repente resbaló y empezó a caer al borde de un precipicio profundo.
 Mientras él estaba en el acto de abandonarse al abismo, su dueño lo agarró por la cola, procurando regresarlo.
 Cuando el Asno persistió en su esfuerzo de dejarse ir abajo, el hombre lo soltó y dijo:
--Triunfa, pero triunfa a tu propio costo.--

Al terco hay que dejarlo con su terquedad.

jueves, 12 de octubre de 2017

Fabulas de fabulandia

El gato y la zorra
Fábula de La Fontaine


El gato y la zorra, como si fueran dos santos, iban a peregrinar. Eran dos solemnes hipocritones, que se indemnizaban bien de los gastos de viaje, matando gallinas y hurtando quesos.
El camino era largo y aburrido: disputaron sobre el modo de acortarlo.
Disputar es un gran recurso; sin él nos dormiríamos siempre. Debatieron largo tiempo, y después hablaron del prójimo.Por fin dijo la zorra al gato.

"Pretendes ser muy sagaz, y no sabes tanto como yo. Tengo un saco lleno de estratagemas y ardides.
-Pues yo no llevo en mis alforjas más que una; pero vale por mil"

Y vuelta a la disputa. Que sí, que no, estaban dale que dale, cuando una jauría dio fin a su contienda. Dijo el gato a la zorra:
"Busca en tu saco, busca en tus astutas mientes una salida segura; yo ya la tengo"
Y así diciendo se encaramó bonitamente al árbol más cercano.
La zorra dio mil vueltas y revueltas, todas inútiles; metiese en cien rincones, escapó cien veces a los valientes canes, probó todos los asilos imaginables, y en ninguna madriguera encontró refugio;
el humo la hizo salir de todas ellas, y dos ágiles perros la estrangularon por fin.
Piérdase a veces un negocio por sobra de expedientes y recursos; se malgasta el tiempo buscando cuál es el mejor, probando esto, lo otro, y lo de más allá.
Mejor es tener una sola salida; pero buena.